Las entidades que ganaron el concurso para gestionar los campos de boyas en las playas de Llafranc, Tamariu, Canadell y Portbo-Calau -donde hay un total de 914 boyas- se quejan de “mala planificación” municipal en cuanto al cumplimiento de la normativa. Después de que el concejal de Vía Pública del Ayuntamiento de Palafrugell, Jaume Palahí, alertara de que los incumplimientos actuales de la normativa impedirían la aprobación del Plan de Usos para instalar los campos de boyas este verano, ahora quienes ganaron la licitación indican que esta situación se está produciendo «desde hace tiempo» y que «es imposible» revertir.
El presidente del Club Náutico Tamariu -una de las empresas que ganó la licitación- Josep M. Sánchez, expone que tampoco han visto el informe de la Generalitat que alertaría de estos incumplimientos: «Solo nos dicen que existe esta resolución y que no se aprobará el plan de usos cuando nosotros ya tenemos contratadas la mitad de las boyas y sin el plan de Mar campos de boyas. Estamos hablando de una inversión muy grande que ya está hecha, esto no se puede cambiar de un día para otro». Sánchez añade que las problemáticas son varias y de diversa característica: por un lado, hubo una modificación de las delimitaciones del espacio donde colocar las boyas y por otro habría boyas demasiado cercanas a praderas de posidonia.
En cuanto a los fallecidos de hormigón, Sánchez expone que están «desde hace más de 30 años» y habría que estudiar si es necesario moverlos o si, por la adaptación del entorno marino, habría que dejarlos como están. «Si hay algún muerto que esté demasiado cerca de la posidonia, quizá debería cambiarse. El otro tema también es que se definieron unas áreas para poner a las boyas más pequeñas, pero, sin embargo, Capitanía Marítima hizo la concesión de dejarnos ponerlas como las teníamos porque quedaban mar adentro», indica Sánchez.
El presidente del Club Náutico subraya que «nosotros estaríamos dispuestos a colaborar desde el primer momento, como no puede ser de otra manera, si es necesario cambiar algún fallecimiento y sólo pedimos que esto se pueda programar de forma que no hagamos daño al equilibrio ecológico que existe en estos momentos».
Los gestores de los campos de boyas insisten en celebrar una reunión en la que intervenga el Ayuntamiento, Medio Ambiente y ellos mismos para «poner manos a la obra inmediatamente» y desatascar la situación para que se pueda aprobar el Plan de Usos: «Creemos que no debería montarse esta alarma social en un mes de marzo en que ya se están. Esto debería haberse hecho en octubre. Lo ideal sería sentarse para saber cuáles son los cambios a realizar y qué calendario de aplicación pueden tener», concluye Sánchez.